Una de las preguntas que más me hace la gente después de cada concierto es: “¿Cómo eliges las canciones que tocas?”. Y la verdad es que seguramente es en lo que más tiempo invierto. Horas y horas preparando el mejor repertorio posible para que cada noche tenga su propio momento especial.
Después de varios años tocando y cantando en diferentes lugares, he aprendido que un buen repertorio no depende solo de elegir las canciones adecuadas, sino también del orden y de saber tocarlas justo en el momento que la noche lo pide.
Al empezar una actuación en un hotel, por ejemplo, normalmente intento entrar poco a poco. Siempre hay alguna mesa cenando, hablando o simplemente disfrutando del ambiente, así que me gusta arrancar con canciones suaves y conocidas, como “La Flaca” o “No puedo vivir sin ti”. En ese primer momento, lo importante no es llamar la atención, sino empezar a crear una atmósfera agradable.
Conforme avanza la noche, el repertorio también cambia y empiezo a meter canciones más conocidas, temas que prácticamente todo el mundo reconoce desde los primeros acordes, como “Sufre mamón” o “20 de abril”. Ese suele ser uno de los momentos más especiales, porque la gente empieza a cantar conmigo y el concierto se convierte en algo compartido.
Después me gusta hacer una especie de “viaje en el tiempo”, recordando clásicos de siempre como “A quién le importa” o “Mi gran noche”, canciones atemporales que nunca pasan de moda. También aparecen rumbas de Estopa y, poco a poco, la noche termina subiendo de energía con temas más bailongos y canciones de bachata que hacen que mucha gente acabe levantándose de la silla.
Con el tiempo he aprendido que ningún repertorio está completamente cerrado. Hay noches donde una canción funciona muchísimo más de lo esperado y otras en las que hay que cambiar el rumbo sobre la marcha porque notas que el público necesita otra energía. Parte de la magia del directo está precisamente ahí: en escuchar lo que pasa alrededor y saber adaptarte. En ser versátil.
Más allá de las canciones concretas, lo que busco en cada actuación es que la gente se lleve una sensación. Que recuerde una noche agradable, una canción inesperada o simplemente un momento bonito acompañado de música en vivo.
Y probablemente eso sea lo que más me sigue gustando de tocar en directo después de tantos años. Que ninguna noche es exactamente igual a la anterior.
MÁS INFORMACIÓN:
Consulta más información sobre mí pinchando en [BIO] o comprueba los próximos conciertos y escucha mi directo en [CONCIERTOS].